El Vagabundo de las pieles – «The Leatherman»

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Ubiquémonos en los Estados Unidos, en la segunda mitad del siglo XIX (1850 – 1900) ¿Qué imagen les llega a la mente? Imagino que es la de un lugar de aspecto rural, con granjas, huertos, carrozas, aire fresco, vida pacífica… Umm. Algo muy parecido a lo que vimos en las aventuras de Tom Sawyer, ¿No?… pues no es nada alejado de la realidad.

Ahora imaginemos que a la distancia aparece una figura que se va acercando lentamente. Se trata de un hombre cuyo aspecto es el de una persona cubierta de pieles, con barba larga, desarreglado, y que pasa siempre en silencio, pero tan puntal como un reloj.

Este hombre en verdad existió, y fue conocido como Leatherman, el vagabundo errante.

Una de las pocas fotos que le tomaron.

El viejo «hombre de cuero» era un espectáculo familiar a fines del siglo XIX, y es que este personaje caminaba sin cesar en su círculo penitencial de 360 millas. Así fue. Unos 580 kilómetros de tranquilas comunidades rurales, que estaba ubicadas a sudoeste de Connecticut y de Nueva York.

Era un personaje extraño.

Se dice que esta penitencia la realizó por varios años, ¡Alrededor de 35 años! Y tal como lo mencioné, este peregrino siempre iba vestido de pies a cabeza con prendas de cuero (Prendas que se estima, él mismo se las fabricó)

Estas tenían cubierta áspera y estaban mal cortadas. Por lo demás, el tipo siempre permaneció envuelto en un aura de misterio y de un aparente «romance trágico». Sí. Luego les cuento porqué.

Finalmente, se dice que él casi nunca habló, y que las pocas palabras que dejó escapar en algún momento, se le percibieron como con un tono afrancesado. Por lo que, se piensa que su procedencia era canadiense o francesa.

Aspecto

Con la excepción de las suelas de sus zapatos, que eran de madera, todo lo que llevaba puesto estaba hecho de cuero. Su gorra, chaqueta, bufanda, pantalones, botas, correa, incluso la bolsa en donde portaba algunas pertenencias, todo lo era. Y ya podrán imaginarse que en el clima cálido, este extraño uniforme crujía como un arnés.

Pero nunca se lo cambiaba.

Mencionan que siempre se negó a la ayuda de terceros. O eso quería aparentar. Porque no recibía directamente comida de nadie, ni objetos, ni siquiera la ropa u hospedaje que los foráneos muy amablemente le ofrecían. Nada de eso.

Aunque a la vez, se desconoce de dónde sacaba el dinero con el que compraba sus provisiones, que siempre eran: una pieza de pan, una lata de sardinas, una libra de galletas saladas, un pastel, un cuarto de galón de café, un gill de coñac y una botella de cerveza.

Ruta

La ruta descrita la realizaba sin falta, durante 34 días. En el sentido de las agujas de reloj. Pasando siempre por los mismos puntos de forma puntual. Se estima que en su ruta pasaba por 40 ciudades distintas y siempre se paraba en las mismas casas por no más de 5 a 10 minutos. Además, se dice, que inició su recorrido en 1856, a la edad de 17 años. Falleciendo a los 50 años en 1889. Lo que indicaría que aparentemente nació en 1839.

Total, durante ese tiempo se convirtió en parte del Folklore local. Mencionan que cuando arribaba a las ciudades era como si «llegara el circo». Ya saben, al tratarse de una especie de celebridad del siglo XIX, cuando llegaba, los maestros terminaban las clases, los niños salían a verlo, correr a su lado, y los padres paraban sus actividades para observarlo.

Mencionan que en las casas en donde paraba brevemente, lo hacía porque le dejaban comida en las puertas.

Fallecimiento

A pesar de permanecer siempre a la intemperie, o durmiendo en cuevas y/o parajes rocosos, se le vio siempre con buena salud. Algunos no se explican cómo le hizo para sobrevivir a las tormentas de nieve y otras tempestades, pero lo hizo. Calentándose solo con esa vestimenta extraña y en la soledad. Y así vivió por casi 50 años.

Según el registro local, en 1888 fue interceptado por la «Humane Society de Connecticut», quienes trataron de darle un hospedaje, del cual se escapó. Añaden que por aquel entonces, tenía una leve mancha en su labio, misma que creían que era resultado del frío invernal.

Pero que fue la que la llevó a su muerte, ya que su cuerpo fue encontrado meses después, el 24 de marzo de 1889, en la cueva de Saw Mill Woods.

Y en la autopsia dictaminaron que la causa de su deceso no fue por hipotermia, sino por un cáncer en la boca producto de su consumo de tabaco.

Tumba y Controversia sobre su identidad

Actualmente, Leatherman está enterrado en el cementerio Sparta de Ossining, Westchester, Nueva York. Sus restos reposaron en un lugar en particular, siendo indicado el sitio de su entierro por una tubería.

Tumba de the leatherman, en el cementerio Sparta – Foto tomada el 26 de Mayo de 2014.

En 1953 se colocó una lápida allí, en la que indicaban que el lugar reposaba un tal «Jules Bourglay«.

Pero lo cierto fue, que esta supuesta identidad, en realidad fue inventada por el redactor del periódico de Connecticut. Verán…

En el artículo publicado en 1884, indicaban que se trataba de un empleado pobre y de origen francés, que se había enamorado de una chica de nivel social superior. Hija de un prestigioso curtidor de pieles.

Por su condición, al tipo le negaron la mano de la joven, y le impusieron que tendría que dominar el arte de la curtiembre, el negocio familiar.

El caso fue que, este hombre en su torpeza, trabajó para la empresa. Y cometió un error desastroso que destruyó por completo la curtiduría, llevándolos a todos a la bancarrota.

Tras esto fue expulsado, rechazado por su amada y condenado a vagar portando piezas de cuero que le recordaban su desdicha.

Esta historia, llena de romance y patetismo, fue la que se difundió. Y en poco tiempo se aceptó como un hecho, aunque el periódico en el que apareció originalmente confirmó que era ficticia, en la mente de muchos quedó la idea de que ese era su nombre real.

Ahora bien, en el 2011 realizaron una exhumación de su cuerpo, para determinar por análisis de ADN su procedencia. Pero no se encontraron restos orgánicos. Según la Sociedad Histórica, sus huesos se desintegraron al estar al contacto con el suelo, convirtiéndose en abono para la tierra. Allí solo estaban los clavos y pedazos del ataúd.

Legado

A pesar de tratarse de un vagabundo, miren que sí dejó un legado para la posteridad. Sucede que por tratarse de una figura folklórica, de la que existen solo un puñado de fotografías; muchos quisieron emular la ruta que este solía realizar y también visitar las cuevas en donde él se hospedaba.

Es por ello que existe en la actualidad, tanto un recorrido por estas zonas, como una carrera benéfica en su honor.

Esta última es conocida como «the Leatherman Loop trail race«, se realiza en el mes de abril en el Condado de Westchester, y suele integrar a más de 1000 corredores intrépidos, pagan $28 dólares por persona.

Por cierto, tras su fallecimiento. Con el tiempo comenzaron a surgir leyendas sobre sus apariciones, ¡así es! Cuentan que eventualmente se aparece en los caminos de la zona, más como un benefactor que como un espanto. Y sí, seguramente Leatherman fue un hombre con muchos problemas, pero que marcó de manera muy particular una vastísima región estadounidense.

Y bien. Con esto termino esta publicación. Les agradezco la lectura hasta aquí y les solicito de la manera más comedida que me ayuden con su suscripción a mi canal de YouTube. ¡Hasta otra!